Las palabras nonatas
Las palabras nonatas cazan instantes, destilan recuerdos, crean esencias, fotograma a fotograma, son haces de luz en movimiento en la habitación cerrada de mi cerebro. Pero una vez pronunciadas en letras de pantalla, las palabras, huidizas, se escurren entre los dedos. Y vuelan imágenes en un aleteo mudo, un silencio más grande en el blanco cielo que cuando eran ideas, proyectos. “Escribe, escribe”. Pero escribir es matar la ilusión de atrapar el tiempo. Las palabras negras no saben a nada, no tienen aroma, no huelen a nuevo, ni a viejo. No oigo el susurro del viento, ni percibo su calor, su aliento. Mi corazón cantaba cuando notaba las patadas en mi vientre. Eran las palabras que, como promesas, me decían que ahí estaban, nutriéndose de la sangre de mi vida, esperando el momento. Pero una vez paridas en un sudario blanco, nacen muertas. Y lloro por su falta de vida que es la mía, porque no dicen nada, no saben a nada, no huelen a nada. Parirás con dolor, es la maldici...



